Quantcast
Tamales, nuestra gran herencia gastronómica

Tamales, nuestra gran herencia gastronómica

Entre los platillos mexicanos más reconocidos en el mundo entero están los tamales y ¡cómo no! Además de ser únicos,  los tenemos de todos sabores, colores y lugares, como Veracruz, Sinaloa, Sonora, y por supuesto, Oaxaca, además de los tradicionales que compramos en cada esquina.

Cada estilo de tamal tiene su historia y su propio ritual de cocción y preparación, y como por mis venas corre sangre oaxaqueña, el Día de la Candelaria lo celebramos (mi familia y yo) preparando tamales oriundos de esta rica y maravillosa tierra. Nuestro ritual comienza desde temprana hora, cuando vamos a la Merced por el mole negro, el pollo y las hojas de plátano, y llegando a casa nos ponemos a preparar la masa, claro, con Harina Tres Estrellas, bajo las reglas de una buena tamalera y las cuales han sido heredadas de generación en generación, como: persignar la masa (darle la bendición) para que los tamales salgan en su punto. No mostrar enojo mientras se amasa la masa, porque sino los tamales se enojan y tardará mucho en su cocimiento o, si no se cuecen parejos, darle unos buenos cinturonazos al bote para amansarlos, en fin, que mitos hay muchos, pero estos son como los  más conocidos y para  no errar ni jugar con  los sentimientos del tamal ni de nuestro estómago, mejor hay que respetarlos. Todo con tal de probar unos deliciosos tamales, como aquellos con los que nos deleitamos en el mercado 20 de noviembre en Oaxaca ¡Manjar de dioses!

Un tamal que no es tan popular, pero que merece mención aparte, incluso hay quien lo llama como “el rey de los tamales” es el zacahuil, que está elaborado a base de maíz martajado, chile molido y carne de cerdo y el cual se envuelve en hojas de papatla o de plátano, puede a pesar hasta más de 10 kilos. Cuando el zacahuil está listo, se amarra con mecate y alambre y se mete en un horno de tierra, donde se cuece entre 10 y 12 horas. Es un platillo tradicional de la Huasteca, muy socorrido entre los lugareños de esa zona, para las bodas y grandes fiestas patronales.

Pero los tamales no sólo son de sal, de mole y salsa, también los hay de dulce que ya son una tradición en nuestro paladar, como los de fresa, los de coco, los de vainilla, piña, chocolate, incluso zarzamora, cajeta y piñón, que son una delicia y fungen como un delicioso postre reservado para después de haber degustado el tamal de sal, que ocupa un lugar muy especial en nuestro gusto y nuestro corazón, y sólo los que somos oriundos de esta gran ciudad sabemos lo delicioso que es una “guajolota” por las mañana, aunque nos critiquen.

Gracias por votar. Ahora puedes compartirlo en tus redes sociales .
¿Qué te hace sentir este artículo?
Fascinado
Divertido
Triste
Enojado
Aburrido
Emocionado

Araceli Calva

Araceli Calva

Buscadora de historias, ansiosa de descubrir nuevas experiencias cada día. No creo en las buenas intenciones. Creo que el periodismo se forja en la calle, pero el bagaje cultural no cae del cielo y hay que esforzarse por saber un poco de todo. No tengo la suficiente experiencia ni los conocimientos par ser una periodista gastronómica, pero la vida me ha llevado a ser una "foodie" en toda la extensión de la palabra.

Deja tu comentario

Suscripción en CyComparte Blog

Bienvenidos a nuestra comunidad de Cocina y Comparte, donde encontrarás las mejores y más prácticas recetas. Además de ello, estás suscrit@ a CyComparte blog para enterarte lo último en estilo de vida.

*
*
*
*

Ayúdanos a conocer tus intereses.

Estoy de acuerdo con las políticas de privacidad y los términos de uso del sitio

Comparte Cocina