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El chef Jamie Oliver gana demanda contra Mc Donald`s

El chef Jamie Oliver gana demanda contra Mc Donald`s

El chef Jamie Oliver gana demanda contra Mc Donald`s. En un mundo donde la industria alimentaria “envenena” a los consumidores, donde la “carne” no es carne, si no el denominado “proceso de porquería rosa”, donde los embutidos son confeccionados artificialmente y están llenos de químicos, y la industria de la publicidad se vende al mejor postor, el chef inglés Jamie Oliver gana una batalla contra la cadena más grande de comida chatarra que existe en el mundo. Una vez que demostró cómo se hacen las hamburguesas que consumen nuestros hijos a través de falsas artimañas de mercadotecnia como la cajita feliz, donde lo menos importante es la ética y la salud del consumidor, la cadena de franquicias McDonald’s  anunció que cambiará la receta.

Carne “envenenada” con hidróxido de amoníaco

De acuerdo con el chef Jamie Oliver, las partes grasosas de la carne se “lavan” con hidróxido de amoníaco para atacar a los microbios que existen en partes de la res que no son aptas para el consumo humano y luego se usan en la confección de la hamburguesa. Antes de este proceso, denominado “el proceso de la porquería rosa”, de acuerdo con el chef inglés, ya esa carne no era apta para consumo humano.

Aunque el hidróxido de amonio es permitido por parte de las autoridades sanitarias como agente anti-microbiano, se utiliza –por ejemplo- para disolver metales reactivos como el zinc o el aluminio, siendo dañino para la salud.

Jamie Oliver, quién ha asumido una posición responsable y una guerra contra la industria de alimentos, dice: “estamos hablando de carnes que hubieran sido vendidas como alimento para perros y después de este proceso se les sirve a seres humanos. Aparte de la calidad de la carne, el hidróxido de amonio es dañino para la salud”.

¿Qué ser humano en su sano juicio pondría un trozo de carne remojada en hidróxido de amonio en la boca de un niño?

 

Cuidado con los populares nuggets de pollo

Otra iniciativa de Jamie Oliver demostró cómo se hacen los nuggets de pollo. Después de seleccionar las ‘mejores partes’, el resto: grasa, pellejos, cartílagos, vísceras, huesos, cabeza, patas, son sometidos a un licuado –separación mecánica- es el eufemismo que usan los ingenieros en alimentos, y después esa pasta rosada por la sangre, es desodorada, decolorada, reodorizada y repintada, capeadas en melcocha farinácea y frita, esto es rehervido en aceites parcialmente hidrogenados, lo que es tóxico.

En USA, Burger King y Taco Bell ya abandonaron el uso de amonio en sus productos. La industria de alimentos usa el hidróxido de amonio como un agente anti-microbiano, lo que le ha permitido a McDonald’s usar en sus hamburguesas carne no apta para consumo humano.

Pero aún más molesta es la situación que estas sustancias basadas en hidróxido de amonio sean consideradas ‘componentes legítimos en procedimientos de producción’ en la industria de alimentos con las bendiciones de las autoridades de salud en todo el mundo. Así los consumidores nunca se podrán enterar de qué químicos ponen en nuestra comida.

Historia de McDonald´s

McDonald’s es una cadena de restaurantes de comida rápida. Sus principales productos son las hamburguesas, las papas fritas, los menús para el desayuno, los refrescos, los batidos, los helados, los postres y, recientemente las ensaladas de fruta y otros productos exclusivos para diversos países. Atiende aproximadamente a 68 millones de clientes por día, en más de 36 mil establecimientos, en 119 territorios y países alrededor del mundo. La cadena empleó a 1,7 millones de personas. En la mayoría de los restaurantes se han incluido distintas áreas con juegos para niños.

En 1940, los hermanos Dick y Mac MacDonald decidieron crear la empresa, e introdujeron la comida rápida (generalmente comida chatarra) 8 años después. Pero su salto cualitativo fue en 1955 con la primera franquicia, asumida por el ejecutivo Ray Kroc.

Esa presencia global indujo la publicación británica The Economist a elaborar el índice Big Mac, que consiste en comparar el precio de una hamburguesa (la Big Mac, uno de los productos más conocidos de la cadena) en todos los países donde la venden, y así establecer un parámetro común de los costes de vida en cada país, y saber si las monedas están sobrevaloradas, con respecto al dólar estadounidense.

Sin embargo, en los últimos años han perdido liderazgo al darse al conocer prácticas poco éticas y poco saludables como la demanda que el chef Jamie Oliver presenta ante la cadena internacional.

De presidente de McDonald’s a ermitaño vegetariano: el empresario que lo dejó todo

(CNN Español, Colombia) – Pedro Medina pasó del estrés que significa dirigir 33 restaurantes de McDonald’s, pertenecer a tres juntas directivas, vivir buena parte del tiempo montado en un avión y responder por informes financieros y abultadas cifras, a despertarse con el trinar de los pájaros y el sonido del agua que baja con fuerza de la montaña, en una sencilla casa construida casi toda en barro, piedra y guadua, en la que vive desde hace un año y medio.

Ahora respira hondo, reparte decenas de abrazos diarios, recoge piedras, se baña en el río, cultiva todo tipo de yerbas, frutas y verduras, recoge las que se dan silvestres. Y memoriza números, sí, pero relacionados con la diversidad de la fauna y flora de Colombia, por ejemplo. O con las vitaminas que aporta un alimento específico.
Ahora se va a dormir con el croar de las ranas en el bosque, organiza recorridos de fragancias, se acuesta a mirar las estrellas en el techo de su casa, recicla y reutiliza todo lo que puede, no necesita refrigerador ni televisor, tiene una pared que se recuesta sobre una roca enorme y un baño seco que no contamina el agua, aprovecha la energía solar y permite que los desechos sean usados como abono.

Ahora propone otro significado para la palabra éxito y recorre el mundo dando charlas en las que enseña cómo creer en Colombia. Esta es la historia de un poderoso empresario que un día le dio un giro radical, verdaderamente radical, a su vida.

El antes

Pedro Medina tenía 35 años cuando trajo McDonald’s a Colombia. Después de 24 meses de ir y venir de Estados Unidos, hacer llamadas, conseguir papeles y dinero y demostrar que podía encargarse de esa franquicia, inauguró el primer restaurante de la multinacional de cadenas rápidas más famosa del mundo.

Fue en el exclusivo centro comercial Andino de Bogotá. Un 14 de julio de 1995. A la apertura asistió incluso el presidente de Colombia de la época.

“Abrimos 10 restaurantes en los primeros 12 meses. Tuvimos la apertura más rápida de McDonald’s en el mundo, hasta ese momento. Nos convertimos en el empleador más grande de estudiantes universitarios del país, con 1.125 jóvenes”, recuerda hoy Medina. Su sueño de cuando tenía 18 años y estudiaba en la Universidad de Virginia, Estados Unidos, estaba cumplido. Un tiempo después de ser el gerente general de McDonald’s en Colombia, pasó a ser su presidente.

El Pedro de entonces era “bastante psicorrígido, bastante perfeccionista y bastante estricto”. Se la pasaba corriendo. Se lo daba todo a su trabajo y no sabía cómo equilibrar los distintos aspectos de su vida.

“Ese mundo lo absorbe a uno muchísimo. Yo creo que mucho lo hice a expensas de mi familia. Ese es uno de los retos importantes, cuando uno sube a una posición de estas tener cuidado con el balance, con el equilibrio”, dice hoy tranquilo.

Esta es la vista con la que Medina se despierta todas las mañanas, desde hace un año y medio.
Los detonantes

Medina reconoce que fueron tres los momentos que lo llevaron a girar en 180 grados la posición de su vida.

El primero fue una clase de estrategia que dictaba a futuros administradores de empresas y economistas de la Universidad de los Andes. Era 1999. Colombia atravesaba una fuerte recesión económica, el narcotráfico había permeado a buena parte de la sociedad, la guerra entre guerrillas, paramilitares y fuerza pública tenía aterrorizados a los civiles.

Medina les preguntó a sus 39 estudiantes cuántos de ellos se veían en Colombia en cinco años y solo 12 le contestaron afirmativamente. “Cuando les pregunté a los otros 27 qué era lo que pasaba, me respondieron pidiéndome razones para quedarse en el país y yo no supe bien qué decirles”. Habló del café, las esmeraldas, los dos mares que lo bañan, las flores. Y se le acabaron los argumentos.

“No fui capaz de venderles Colombia a mis estudiantes. De esa frustración nació una reflexión: no vendemos lo nuestro porque no lo sabemos vender, porque siempre nos han mostrado lo malo y no hemos investigado lo bueno. Y siempre nos han contado que todo lo extranjero es mejor, que lo que vale es el modelo foráneo”, explica.

Al día siguiente, comenzó a montar un proyecto de investigación que tardó 18 meses y le dio pie para crear una charla llamada “¿Por qué creer en Colombia?”.

El segundo detonante fue en el 2001. Medina seguía en McDonald’s, cada vez más cansado y cada vez con más ganas de dedicarse a su conferencia y las ideas que surgían de ella. Hasta que un día su jefe directo lo sorprendió con dos preguntas. Dos preguntas muy directas:

¿Usted qué quiere hacer? ¿Quiere renunciar cierto?

Para Medina era obvio, pero tenía miedo. El terror que da no tener un trabajo estable. “Yo quería mantener la conexión con McDonald’s por esa seguridad que le da a uno”, cuenta. Tuvo suerte: al renunciar, en el 2002, lo nombraron consultor externo un par de años, en los que terminó de afianzar el proyecto de la fundación que quería montar con base en la charla que ya había dado cientos de veces.

Medina recibe en su casa de Choachí a estudiantes y voluntarios de varios países del mundo. En la foto, además de colombianos, hay un danés y unas chilenas.
Y el tercer momento fue el más dramático. El más difícil. Cronológicamente fue el primero, pero a él le gusta contarlo al final porque tomó consciencia de lo que significó 15 años después, cuando por casualidad se reencontró con la persona que estuvo al lado suyo el día que sufrió un derrame cerebral que lo dejó al borde de la muerte.

El 12 de marzo de 1995, Medina tenía que viajar a Caracas para supervisar el entrenamiento de un grupo de empleados de McDonald’s. Pero las cosas no salieron como estaban planeadas. Casi no logra llegar al aeropuerto, se tuvo que devolver a la oficina por un material, el avión se retrasó, su silla no existía, discutió con los auxiliares de vuelo. Un intenso dolor de cabeza. Comenzó a sentir mareo, a tener mucho frío.

“Tuve un aneurisma. Me abrieron la cabeza unos días después y cuando me la sellaron me dejaron un tornillo un poco suelto”, afirma ahora, sonriendo. La cicatriz se le ve todavía, en el lado izquierdo de la frente.

“Eso es lo que me permite hacer lo que hago hoy en día… no tengo tornillos sueltos, pero la verdad es que cuando uno ha estado al borde de la muerte ve la vida bien diferente”.

¿Qué hacía Medina vendiendo combos de hamburguesas con gaseosa y papas fritas?

Abre los ojos, cuida a tus hijos 

Se supone que los seres más queridos son los hijos, estos pequeños, que ahora no son tanto, quienes han sido “envenenados” con la anuencia de gobiernos y falsa publicidad que nos han vendido la comida rápida como la panacea universal. Abre los ojos, cuida a tus hijos y cuida tu salud.

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Celia Marin Chiunti

Celia Marin Chiunti

Celia Marín Chiunti es una reconocida gourmet mexicana amante de los buenos vinos, champaña y mezcales artesanales, además de viajera incansable que se ha hospedado en los mejores hoteles del mundo, reseñando un estilo de vida o lifestyle donde el lujo (luxury), las últimas tendencias, confiriéndole autoridad para reseñar los mejores restaurantes, tanto en México como en el mundo. Gourmand destacada, sabe dónde comer como buena sibarita, además de donde hospedarte. Amante de los viajes, incluyendo la experiencia completa, donde diseño, gastronómica, diseño de moda, diseño de interiores. Noticias gastronómicas, de chef destacados, de pasarelas de moda, diseñadores importantes de la industria del lujo, autos, yates y todo lo que implique un estilo de vida que enfatiza el buen vivir. Food, foodie, winelover, foodlover, los mejores chef de México y el mundo forman parte de su hacer profesional, donde el estilo y las buenas maneras se imponen. Amiga de celebridades como Ferran Adria, Juan Mari Arzak, Enirque Olvera, José Ramón Castillo, Hugo Dacosta, Gerardo González Beristain, Georg Riedel, entre otras personalidades del mundo gastronómico”. Fundadora de Entremuros, especializado en diseño arquitectónico y de interiores. Así como publicaciones de moda como las de la semana de la moda mexicana, Mercedes Benz Fashion Week México y El Libro Amarillo de El Palacio de Hierro

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