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Suki se va de Indigente

Suki se va de Indigente

Resulta que en casa se están haciendo remodelaciones por lo que todo está un poco de cabeza.  Botes de pintura, brochas, maderas, bolsas, todo tirado por todos lados; lo que Suki ha aprovechado para encontrar un nuevo escondite.

Creo que al final del día, le gusta un poco todo este desorden porque tiene más opciones para jugar.  Claro a mí no me encanta la idea pero entiendo que son gajes del oficio cuando se quiere mejorar y con los arreglos, la casa va luciendo mejor.

El fin de semana y para no perder la costumbre, fuimos a dormir y Suki entró con nosotros a la habitación para tomar su pequeña parte de la cama (o sea ¾ partes de ella) y, aparentemente, sería una noche tranquila.  El se veía muy cansado, bostezaba cada dos segundos y se estiraba buscando la mejor postura para pasar la noche.

Pero a eso de las 3 de la mañana, decidió que tenía sed (como casi todas las noches) y me despertó para que lo llevara al baño a abrirle el grifo.  Nada que no suceda todos los días, así que… de alguna manera, estoy más que acostumbrada.

Como a la hora y media, decidió que tenía ganas de jugar, así que fue a despertarme de nuevo y con muchos besos y mordiscos, logró captar mi atención.  No me quedó de otra más que levantarme y tratar de hacerle algo de caso.

Una hora después, empezó a jugar dentro de la habitación y a tirar todo lo que estaba a su alcance.  Yo estaba muy cansada pero no lograba conciliar bien el sueño con tanto ajetreo, por lo que nuevamente me levanté y lo llevé de nuevo a tomar agua pero cuando regresamos, empezó a saltar en nuestras cabezas y ya no aguanté más.  Me enojé, lo saqué de la habitación y le cerré la puerta para que ya no pudiera volver a entrar.

¡Oh sorpresa! Ya por la mañana, papá y yo tuvimos que salir y no lo vi por la casa, por lo que pensé que quizás se había ido a dar la vuelta a su Casa Azul pero no, no fue así.  Fernanda me mandó una foto de él, con cara de tristeza y actitud de indigente dentro de una de las bolsas con materiales que están en el patio.  Creo que pensó que como mami lo había corrido, él debía vagar “por el mundo” siendo un indigente más. Pero claro, sólo es producto de su imaginación, porque en cuanto tuvo hambre salió de su “nueva casa” para correr a su platito a comer y aprovechar nuestra ausencia para regresar a la cama a dormir.

En fin, así es la vida de los gatos consentidos. Y ustedes sabrán que además, duró todo ese día enojado conmigo y no se me acercaba, no me hacía caso cuando yo le hablaba y encima, casi me acusó de que por mi culpa, él debía convertirse en un indigente.  Pero bueno, sabemos que EL HIJO, suele ser un poco dramático a veces.

Nos leemos la próxima semana! y recuerden visitar Mi Gato y Yo.

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Letty Ciprés

Letty Ciprés

Letty Ciprés es apasionada de la vida, su familia y ahora también de SU HIJO-GATO. Suki se ha convertido en el centro de su atención a quien lleva incluso a la oficina. Con Suki reafirmó su fascinación por los mininos y quiere también compartirla contigo.

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