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Del odio al Amor…

Del odio al Amor…

No sé si ya les he contado de mi sobrina Andrea.  Ella es hija de mi hermana y desde que nació la he llamado MUÑECA FEA.  Apenas tiene 14 años y es madre de dos cachorras Snauzer con las que Suki juega cuando se queda en casa de mis padres.

Al principio cuando llevaba al hijo con mis padres, la muñeca y él no se llevaban bien.  De hecho aunque ella nunca lo ha aceptado, yo creo que le tenía miedo.  No le gustaba que se acercara a ella, que entrara a su recámara o anduviera deambulando por sus cosas.  Y siempre el pretexto era “es que me deja toda llena de pelos” y, además, lo tienes muy «chiquiado».

Un día Suki se subió a su ropero y desde lo alto comenzó a tirar todos los muñecos para hacerse un espacio y poder dormir a gusto, lo que a la muñeca no le agradó, ya que eso implicó tener que arreglar el espacio para no ganarse un regaño.

Y, a pesar de que la convivencia entre el hijo y las cachorras es buena, con la Muñeca definitivamente había nula amistad.  También creo que es culpa de mi hermana, porque siempre que Suki llegaba a la casa comenzaba a quejarse y -eso que le gustan los gatos-.  Pero es que cuando Suki está allá, no se pueden abrir ni puertas ni ventanas para evitar que escape.  No conoce la zona y, los vecinos no son muy amigables que digamos, entonces no queremos ponerlo en riesgo.

Pero el amor entre la Muñeca y Suki comenzó el año pasado cuando Miguel y yo salimos de paseo y necesitamos que mis padres cuidaran de él.

La muñeca estaba nada contenta con la idea porque eso significaba estar pendiente de las puertas y ventanas y ver que no hiciera destrozos, sobre todo en su recámara, aunque, la necesidad los obligó a convivir.

Estando Suki ahí decidió poner de su parte y saltó a su cama mientras ella veía la televisión.  Puedo imaginar que la primera impresión fue de desagrado y seguramente ella debió correrlo; sin embargo, dado que la personalidad del hijo es un tanto testaruda y necia, debió haber insistido.

Cuenta la Muñeca que él se acercó sigilosamente y lo primero que hizo fue darle un beso.  Acto seguido, le pidió que le hiciera piojito, pero todo con mucha calma para que ella no se asustara.  Después pidió que lo dejara entrar en las cobijas hasta que ella cedió ante él y cayó rendida a sus pies.

A ella le pareció muy tierna la manera en que él se acercó y la buscó de forma tan cariñosa y tranquila.  Tanto que ella misma lo cubrió en la cama y se ambos se quedaron dormidos hasta el día siguiente.  Finalmente, se hicieron amigos.

Ahora, cada vez que hay necesidad de llevar a Suki con mis padres, la Muñeca y él se buscan con mucho cariño y ya conviven como buenos primos que son.  El no pierde oportunidad para pedir “piojito” y ella de derretirse con sus muecas, maullidos que apenas se escuchan y demostraciones de amor.  De hecho, este fin de semana ella estaba en su cuarto terminando su tarea y él, encima de ella como queriendo ayudar.

Esto es una muestra de que Del Odio al Amor… Siempre habrá sólo un paso.  Basta con dejarse llevar, poner un poquito de su parte y aceptar que la amistad entre perros, gatos y humanos, siempre será posible cuando existe voluntad.  ¿Verdad, Muñequita?

Feliz Semana, nos leemos la siguiente.

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Letty Ciprés

Letty Ciprés

Letty Ciprés es apasionada de la vida, su familia y ahora también de SU HIJO-GATO. Suki se ha convertido en el centro de su atención a quien lleva incluso a la oficina. Con Suki reafirmó su fascinación por los mininos y quiere también compartirla contigo.

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