Mi gran travesía y la oficina

Mi gran travesía y la oficina

Escucho por todos lados que no es común que las mascotas vayan a los trabajos de los humanos; sin embargo, parece que no soy un gato normal. Debo estar listo cuando mami se levanta para arreglarse e irse a trabajar.  Me encanta la idea de que me saquen de casa donde sólo estoy encerrado, porque por lo menos puedo pasear. Tanta gente en la calle y el ruido de los coches me da miedo.

Ya tengo todas mis vacunas y el doctor autorizó que salga con más libertad, entonces, a mí mamá se le ocurrió que puede tratarme como si fuera un perro.  Me pone una correa y me baja al piso para que llegue caminando igual que ella pero ¡noooo, eso es terrible!  Son 7 cuadras las que tendría que caminar y el suelo de la calle no me gusta, entonces hago mi berrinche y exijo que me traten como me merezco y que me carguen hasta llegar a mi destino. 

Afortunadamente he logrado que mi mamá entienda que conmigo no funciona eso de la correa. Además, imagínense qué van a decir los perros y gatos que transitan a mí paso, que soy como cualquiera de ellos, ¡no señor! Mamá es muy joven y me puede llevar en sus brazos.  Claro, si me dejaran salir sólo eso no me importaría pero no, mi mamá solo quiere andar cuidándome como si fuera un bebé.

En cuánto llegamos a la oficina me obligan a saludar.  Todos me cargan, me abrazan y me siguen haciendo caritas.  De hecho, el otro día una compañera de mi mamá a la que le dicen Effie me hipnotizó y yo caí rendido.  Pero no entiendo porqué todos se ríen, qué puede parecerles tan chistoso.

Noto que estoy creciendo un poco porque ya soy más hábil para saltar, así que me escondo detrás de las computadoras para dormir.  Está calientito y como “no me encuentran”, puedo descansar plácidamente.  Si me estorban, estiro mis patitas y cierro de un jalón la pantalla.  ¿Por qué los humanos no entienden que es mi momento de descansar?

A veces me aburro porque aquí tampoco me dejan salir, lo bueno es que por lo menos tengo muchos cuartos y lugares donde jugar y esconderme.  Inclusive quepo dentro de la impresora y creo que es uno de mis lugares favoritos.  El problema es cuando tiene que salir una hoja, todos me mueven para sacarla.

A veces llegan las visitas y se sorprenden de verme y yo me siento tan orgulloso que me acerco a ellos para saludarlos.  Ya hasta me gusta que me anden cargando.  Todos notan lo bello que soy y lo comparten con mamá.  Para mí es tan gratificante escuchárselos decir.

Pero también me he dado cuenta que mi vida será así todos los días, así que tengo que empezar a buscar algunas actividades que me ayuden a pasar el tiempo de una manera más rápida.

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Letty Ciprés

Letty Ciprés

Letty Ciprés es apasionada de la vida, su familia y ahora también de SU HIJO-GATO. Suki se ha convertido en el centro de su atención a quien lleva incluso a la oficina. Con Suki reafirmó su fascinación por los mininos y quiere también compartirla contigo.

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