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Mi primer minino

Mi primer minino

De adolescente, a mi hermana le regalaron una gatita bebé.  En ese momento yo tenía pavor a los gatos y me ponía muy histérica cuando veía uno.  Sin embargo, para ese entonces nos habíamos cambiado a una casa que estaba dentro de un fraccionamiento en el que sólo había 7 casas y un montón de terrenos baldíos.  Los ratoncitos aprovechaban las pocas casas construidas para entrar a buscar comida.

Mi casa no fue la excepción y un roedor osó entrar.  Mi padre nos explicó que era necesario contar con un felino que ahuyentara a los ratones por lo que teníamos que decidir: o era MICKY el ratoncito, (qué genialidad de mi padre para nombrarlo caray) o, era la gata que nos acababan de regalar. Terminamos aceptando al gato.

A este nuevo integrante le llamamos WIN en honor al Winner (más genialidad…).  Y sin saberlo en aquel momento, la historia de SUKI empezaría aquí.

Aprendí a convivir con la gata que algún tiempo después pasó de ser “mi sobrina” (por haber sido el regalo para mi hermana) a “mi hija”.  Claro, mi hermana y el novio terminaron y a mi hermana ya no le interesaba seguir siendo la mamá, la emoción había pasado jajaja.

Era una siamés hermosa –SUKI se parece mucho a ella- con quién logré entablar una relación muy estrecha.  Era muy ocurrente pero como buena felino: era uraña, altanera y presumida.    Sin embargo, nos entendíamos bien y le gustaba estar conmigo.  Si yo me tiraba al piso para hacer abdominales ella me imitaba, se veía tan chistosa intentando hacerlas.

Curiosamente al igual que el Winner vivió también 16 años.  Y la responsabilidad tampoco era del todo mía.  Mis padres pagaban la comida, el veterinario, se encargaban de llevarla a sus vacunas y se quedaron con ella cuando yo me mudé.  Mi justificación de por qué no llevarla conmigo fue que ella estaba acostumbrada a su espacio y en mi nueva casa estaría sola todo el tiempo, sería cruel cambiarla de espacio.  Yo la veía casi todos los días pero no me la llevé.

Cuando enfermó me hice cargo de todos sus gastos como “la mamá” que era y estuve en sus últimos momentos.  Créanme cuando les digo que la amé con todo mi corazón pero sería mentira decir que era MI MASCOTA cuando sólo lo era a ratos.

Finalmente un martes 6 de junio del 2006, Dios decidió que era momento de llevársela lejos y no recuerdo que antes de eso hubiera sufrido un dolor tan grande.  Al grado de en ese momento decir que ya no quería mascota NUNCA MÁS.

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Letty Ciprés

Letty Ciprés

Letty Ciprés es apasionada de la vida, su familia y ahora también de SU HIJO-GATO. Suki se ha convertido en el centro de su atención a quien lleva incluso a la oficina. Con Suki reafirmó su fascinación por los mininos y quiere también compartirla contigo.

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