Perdimos a Puckie

Perdimos a Puckie

Ahora fue papi quien salió de viaje, entonces todos nos quedamos solos por lo que vamos a casa de mis abuelos para comer. 

Parece un día extraño porque hay mucha gente.  Mis tíos Herman y Lety fueron también a la casa.  Parece casa de locos y las perritas no tardan en ladrar (como siempre, son insoportables).  Hasta Puckie está dentro de la casa reposando en la sala.

Yo aprovecho para hacer un poco de travesuras, me subo al ropero de la Muñeca y le tiro todos sus peluches porque me estorban para dormir.

En un momento la casa se vacía, los adultos salieron al súper, no sé qué van a comprar. Mi tío Herman pregunta si Puckie puede salir a la calle.  Mami le dice que él sí pero yo no.  ¿De qué privilegios goza él que yo no?  En fin, a mi nuevamente me dejan encerrado.

Pasa un rato entre la plática y la convivencia cuando escucho a mami gritar y llorar muy feo.  No alcanzo a comprender bien qué es lo que está pasando porque todo mundo corre de un lado a otro, bajan a la calle y se percibe mucho nerviosismo.

Parece que un vecino al que no le gustan los gatos ha atropellado a Puckie.  Mami no para de gritar que eso no es justo.  Que le mataron a su otro hijo. La verdad es que sí se ve muy triste.  Mi abuelo se ve un poco desconcertado pero lo toma en brazos para meterlo en una bolsa y llevarlo al veterinario.  Definitivamente está muerto.  En eso llegan mis tíos Lety y Herman y ven la escena y ella se pone a lavar el piso de la calle.  

Nada pinta bien pero ya sabemos quién fue.  Obviamente esta persona no se hace responsable de sus actos y argumenta que no fue él.  No hay nada que hacer.

Mi mami y mi abuelo se llevan a mi hermano al veterinario para que les de un parte médico y para que lo cremen y sus cenizas las tengan en casa.  La historia es desgarradora, se nota la intención que hubo de matarlo y pareciera que mami no quisiera hablar por lo triste y mal que está.

Nos regresamos todos a casa para seguir con nuestras vidas, pero mami me dice que si me doy cuenta de por qué no me gusta que salga a la calle.  Que la gente es mala y ella no quiere perderme a mí también.

Todo el camino de regreso ha llorado.  Mi abuelo le dijo que debía tener cuidado porque manejaría hasta la casa, pero es imposible, está inconsolable.  Mis hermanos Nati y Eduardo están muy callados también.  No sé si están asustados pero nunca habíamos visto a mi mami así.

Definitivamente no es la primera vez que pierde una mascota pero sí donde la pérdida es con crueldad y de manera premeditada.  Pero la vida sigue y nosotros con ella por lo que a pesar de la tristeza, no podemos dejarnos vencer.

Mañana será un nuevo día.  Hasta la próxima semana.

Sigan leyéndome en mi gato y yo.

 

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Letty Ciprés

Letty Ciprés

Letty Ciprés es apasionada de la vida, su familia y ahora también de SU HIJO-GATO. Suki se ha convertido en el centro de su atención a quien lleva incluso a la oficina. Con Suki reafirmó su fascinación por los mininos y quiere también compartirla contigo.

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