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Suki es mi hijo

Suki es mi hijo

Cuando tomas decisiones que no empatan con los cánones que la sociedad ha marcado, es muy fácil que te critiquen.  Yo no quiero hijos porque me gusta sentirme libre de ese compromiso, me gusta viajar, me gusta salir de noche y, aunque no lo hago con frecuencia, prefiero saber que puedo hacerlo sin tener que preocuparme por quién cuidará a mis hijos.

Mucha gente me tilda de egoísta por eso, pero he conseguido que esos comentarios no me afecten.  Al final del día soy una persona autosuficiente y busco siempre la manera de hacer el bien y ayudar a los demás.  Sin embargo, estoy consciente de que esa falta de compromiso también te hace buscar a quién proteger y con quién compartir, además de tu pareja.

Tengo una sobrina a la que trato de darle mucho de mi tiempo, con la que disfruto llevándola de viaje y busco la manera de estar pendiente de sus necesidades sin sentirme responsable, para eso tiene a sus padres.

Están los hijos de mi pareja, que aunque convivo a diario con ellos y trato de inculcarles parte de mis valores y mi disciplina, tampoco son mis hijos.

Cuando Suki llegó a casa entendí que había adquirido una gran responsabilidad, tanto económica como moral.  Supe que había llegado un integrante a la casa que dependería completamente de mí, por lo que ahora tengo que dejar de lado algunas cosas para estar pendiente de él.  Y es ahí donde me di cuenta, que cuando lo haces por cariño, no estás sacrificando algo, por el contrario, estás dando algo de ti para que los demás puedan crecer.

Y justo aquí viene el gran tema.  Muchos de los humanos que no tienen una mascota no podrán entender jamás cuando uno les llama HIJOS.  Es obvio que estamos conscientes que no son humanos, no son nuestra descendencia, pero nos gusta llamarlos así y nos sentimos felices con eso.

A mí me llena de satisfacción decirle al HIJO que vaya con su padre y sus hermanos aunque a ninguno de ellos –salvo a la hermana mayor-, les gusta que me dirija de esa manera.  No se cansan de decirme “YO NO SOY SU PAPÁ, ÉL NO ES NUESTRO HERMANO”, pero no me importa, yo sigo diciéndole así. Confío que algún día se van a acostumbrar a escucharlo.

Cuando lo llevo a casa de mis padres le digo que iremos a visitar a sus abuelos, a la bisa, a la tía enojona, a su prima y a sus sobrinas (dos Snauzer muy latosas).  Y pareciera que él me entendiera.  De hecho, cuando ha tenido que quedarse ahí, mi mamá y mi hermana juran que pregunta por mí.  Su maullido es tan prolongado que pareciera que grita ¡MAMMMAAAAAA!.

Y cuando regreso por él, corre a mis brazos como lo hacen los pequeños cuando ven a sus padres.  Entonces, ¿a poco no es MI HIJO?.

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Letty Ciprés

Letty Ciprés

Letty Ciprés es apasionada de la vida, su familia y ahora también de SU HIJO-GATO. Suki se ha convertido en el centro de su atención a quien lleva incluso a la oficina. Con Suki reafirmó su fascinación por los mininos y quiere también compartirla contigo.

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