A Suki le toca baño

A Suki le toca baño

Por experiencia sé que a los gatos no les gusta el agua; sin embargo, al tratarse de un animal que convive con nosotros, al que le permitimos subirse a los sillones, a las camas o a los escritorios, la limpieza no puede pasarse por alto.  Es por eso que desde que llegó Suki a casa se le ha tratado de acostumbrar a bañarse.  Sus hermanos Fer y Eduardo son los encargados de ello y es todo un drama dominical.

No sólo no le gusta bañarse, sino que se enoja de tal manera que todos estamos arañados y mordidos en lugares inimaginables.  Llora como si lo estuvieran ahorcando y su estado de ánimo cambia tanto que de Suki le han dicho que se convierte en Chuki, el gato diabólico.

Ya fueron tantos intentos con resultados muy drásticos en el cuerpo que preferimos cambiar la estrategia.  Le hemos comprado un “baño en espuma” lo que ayudará a mantenerlo aseado sin necesidad de que todo mundo sufra.  Pero la sorpresa es que tampoco le ha gustado.

Le ponemos la espuma en el cuerpo y tenemos que perseguirlo por toda la casa.  Los muebles terminan llenos de ella y él definitivamente no se deja secar. Así que tuve que optar por llevarlo con los profesionales.  Aquellas boutiques donde se especializan en el baño para las mascotas.

Antes de decidir el lugar, investigué los métodos que utilizan para bañar a los gatos.  Con los perros es diferente y es mucho más fácil su aseo, por lo menos no le temen al agua.  En muchas estéticas para animales optan por anestesiar a los animales para conseguir que el baño sea tranquilo, aunque para la mascota represente un riesgo.  Método con el que no estuve de acuerdo y que por lo tanto no acepté.

Pero cuando llevamos a los niños al parque, siempre paso por una tienda de mascotas donde tienen la estética a la vista.  Pregunté y la respuesta fue “no se preocupe, aquí bañamos gatos toda la semana, tenemos un experto para ello”.  El requisito es que “debe ser en sábado y en el primer horario a las 9.00 de la mañana, esto para impedir que convivan con los perros y se pongan nerviosos”.  La chica me dio confianza por lo que agendé la cita.

Llegó el día de la cita, tomamos a Suki y lo llevamos a pasear en el auto hasta llegar al destino: Su baño con un profesional.

Como no podíamos quedarnos mientras trabajaban, Miguel y yo decidimos ir a desayunar a una cuadra del lugar.  El baño duraría hora y media y nos daría tiempo de todo. Pero a los 45 minutos recibimos una llamada de que el gato ya estaba listo y teníamos que pasar por él porque ya habían empezado a llegar los perros y todos estaban muy nerviosos.  Terminamos de desayunar súper rápido y fuimos al rescate del Hijo.

Al llegar al lugar, Suki estaba dentro de su cangurera y no quiso asomar la cabeza.  Se veía deprimido, olía bien, pero sin ánimo de saludar.  Yo pensé que era porque como le gusta bañarse estaba triste.  Nos subimos al auto y tiempo después cuando se sintió seguro y lejos del lugar optó por salir de su escondite.  Cuál ha sido mi sorpresa al verle la carita con sus bigotes completamente chamuscados como si le hubieran acercado fuego.  Me di a la tarea de revisarlo a conciencia y encontré sus garritas todas astilladas y cuando las tocaba él sentía dolor.

Pueden imaginar el coraje y dolor que sentí de ver a mi pequeño sufriendo y con ojitos de súplica de no vuelvas a llevarme ahí.  No podía con mi conciencia.  Claro que hice el reclamo necesario y la respuesta me enojó aún más.  “Lo siento, esto no debió suceder, es que el experto no llegó y pusimos a otra persona pero si quiere, puede regresar por su dinero”.  NO SEÑOR, yo no quiero dinero, quiero y exijo que detengan el baño para gatos porque claramente me doy cuenta de que no tienen la experiencia.  No se vale que hagan sufrir a los animalitos por un ingreso económico.

Con Suki ya no podría remediar nada y seguí investigando acerca del baño.  Entendí que los gatos tienen la lengua de tal forma que les permite asearse como es debido, que ellos solos pueden con su auto limpieza y que lo más que puedo hacer, es cepillar su pelo todos los días mientras toma agua del grifo.

No volveré a exponer a mi HIJO a un sufrimiento como ése, sólo porque mi sentido del orden y la limpieza me dicen que eso es correcto.  Él es un gato, su naturaleza lo ha hecho auto suficiente para bañarse por sí sólo y si es necesario, la espuma sigue siendo el mejor aliado aunque haya que corretearlo por toda la casa.

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Letty Ciprés

Letty Ciprés

Letty Ciprés es apasionada de la vida, su familia y ahora también de SU HIJO-GATO. Suki se ha convertido en el centro de su atención a quien lleva incluso a la oficina. Con Suki reafirmó su fascinación por los mininos y quiere también compartirla contigo.

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