A Suki se le cayó un diente

A Suki se le cayó un diente

A pesar de que ya había tenido gatos en el pasado, nunca me había percatado que al igual que nosotros los humanos, ellos también mudan dientes.

Estábamos todos en la oficina tranquilamente trabajando cuando de repente alguien mencionó, a Suki se le cayó un diente. Mi impresión fue mayúscula y no podía creerlo.  Alguien tuvo el buen tino de tomar el diente y sacar una foto.

Justo a la vuelta de la oficina hay un hospital veterinario, no es donde llevo a Suki regularmente porque el costo es muy alto para todo.  Pero, para emergencias es muy bueno tenerlo cerca.  Y en este caso, se trataba de una.

Tomé al hijo en brazos y salí corriendo para que el doctor lo revisara.  Me imaginaba a mi hijo maullando de dolor y yo sufriendo por ello.

Una vez que el doctor lo revisó, me dijo que no se le había caído un diente sino dos (nosotros solo nos dimos cuenta de uno).  Y que seguramente no fue la primera vez que mudaba.  Que es un proceso normal por el que atraviesan todos los animales.

Ellos al igual que uno, tienen cambios durante su “niñez” aunque obviamente, sus tiempos son más rápidos que los nuestros.  Un año gato equivale aproximadamente a 5 ó 6 años humano, por lo que los dientes se les caen a más temprana edad y ya llegan a la madurez muy rápido.

A pesar de la explicación, yo seguía preocupada por el hecho de que Suki pasara mala noche por el dolor y pedí que le recetaran algo.  Le dieron un medicamento que compré ahí mismo para adormecerle el hocico pero también, para evitar cualquier infección por la cavidad abierta.

A la distancia, me doy cuenta que exageré un poco.  En realidad creo que no necesitaba eso. Sobre todo si de verdad no era la primera vez que se le caía un diente y no lo habíamos notado.  Seguramente tampoco había tenido ningún problema y no había sido necesario el medicamento. Pero me he vuelto un poco aprehensiva con él y busco cuidarlo y protegerlo al máximo.

Como siempre, lograr darle el medicamento fue un triunfo pero yo estoy tranquila y él sigue con su vida normal como suele hacerlo.

No tuvo cambios de humor, su ánimo está intacto, sigue jugando y saltando de un lado a otro.  La única diferencia es que le faltan dos dientes, pero ya pronto le saldrán los nuevos.

Mi mayor dolor es ver que crece muy rápido.  Ya está más grande y pesa mucho más. Me resisto al hecho de que dejará de ser un bebé, que madurará y muy probablemente sus actitudes cambien.

A lo mejor ya no querrá ser tan cariñoso ni permitirá que todo mundo viva abrazándolo.  Eso solo lo sabremos más adelante, mientras tanto, es momento de seguir apapachándolo y disfrutando de mi pequeño bebé.

Y si tú también tienes mascotas, mi recomendación es que los dejes ser.  Volverte aprehensivo como yo sólo te causa estrés y un gasto de dinero en ocasiones, innecesario.  Pero eso lo vas aprendiendo con el tiempo.

Para saber más sobre Suki y su historia, entra a mi gato y yo.

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Letty Ciprés

Letty Ciprés

Letty Ciprés es apasionada de la vida, su familia y ahora también de SU HIJO-GATO. Suki se ha convertido en el centro de su atención a quien lleva incluso a la oficina. Con Suki reafirmó su fascinación por los mininos y quiere también compartirla contigo.

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