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Suki ya no quiere trabajar

Suki ya no quiere trabajar

Desde hace varias semanas, Suki se esconde cada vez que tenemos que salir para la oficina.  Es una resistencia a venir a trabajar increíble.

A mí me encanta que esté aquí todo el día y me siento tranquila de saber que en el momento que él quiera, puede venir a saludarme, jugamos un rato, me da un beso, lo veo tirarse al suelo a hacer ejercicio.  Es realmente emocionante; pero, desde que ha decidido que prefiere ser un gato vago, sin oficio ni beneficio, el pleito es cada vez mayor.

En casa, me obliga a levantarme, lo llevo al lavabo a que tome agua pero en el momento que tenemos que salir, él ya no está.  Le chiflo, le grito por su nombre, lo busco en todos los rincones y él, simplemente se ha ido.  Qué es lo que queda, salirme para llegar a la oficina porque de otra manera, yo tampoco trabajaré.

Ha habido ocasiones en que yo salgo de casa y minutos después me mandan su foto entrando muy campante y victorioso porque logró su objetivo, se escondió de mí y logró quedarse en casa.

Trato de apurarme lo más que puedo para no regresar tan tarde y estar con él.  Cuando por cualquier circunstancia el tiempo me gana, lo encuentro llorando, tristeando y encima de todo, reclamándome porque lo dejé solo y eso no le gusta.  Nunca maúlla salvo en esas situaciones y ustedes pensarán que estoy loca, pero de verdad me grita, me regaña y su cara se vuelve la de Shuki el gato diabólico.  Pero bueno, el punto es que no siempre logro mi objetivo de salir temprano de la oficina.

El otro día me fui a hacer ejercicio y con estos cambios de clima tan raros que tenemos en México, de la nada se soltó un mega aguacero.  Solo escuchaba el caer del granizo mientras yo me concentraba en hacer los tan odiados burpees y lo primero que pensé fue -espero que mi hijo esté resguardado y haya alcanzado a llegar-.

Cuando finalmente regresé, él estaba esperándonos en la puerta y con su cara de dónde estuviste todo el día, me recibió pero sólo para que corriera al baño a abrirle nuevamente la llave porque tenía sed.  Éste, es otro de los motivos por lo que no me gusta que se quede solo.  No toma agua si no le abrimos la llave del lavabo a pesar de tener su platito limpio y con agua fresca.  Y el calor ha estado intenso y me da miedo que le vaya a dar un ataque de insolación.

De 5 días a la semana que vengo a trabajar, últimamente logro traerlo dos. Sé que duerme mucho porque está saliendo por las noches y necesita recargar energía; pero, siempre será mejor verlo dormir en la oficina y estar al pendiente de que tome agua, salga a saludar a todos, juegue un rato y me apapache; que tener la incertidumbre de qué estará haciendo cuando uno no está.

Será que nuestro destino es volvernos una familia tradicional donde la mascota se queda en casa mientras los humanos salimos a la escuela o a trabajar.  Pues me resisto a que eso suceda y mientras pueda, Suki seguirá viniendo al trabajo porque además como le explico todos los días; te tocó estar en una familia pobre donde para poder tener techo, comida y diversión, necesitamos trabajar y esforzarnos todos los días.  Aunque la verdad, a él parece no importarle.

Nos leemos la próxima semana y espero que Suki cambie sus ganas de ser un JUNIOR que solo estira la pata para obtener lo que quiere sin la oportunidad del mínimo esfuerzo. Y recuerden que también pueden pasar por nuestro blog en Mi Gato y Yo.

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Letty Ciprés

Letty Ciprés

Letty Ciprés es apasionada de la vida, su familia y ahora también de SU HIJO-GATO. Suki se ha convertido en el centro de su atención a quien lleva incluso a la oficina. Con Suki reafirmó su fascinación por los mininos y quiere también compartirla contigo.

1 comentarios

  • Avatar
    Patrick Allen el

    En el pasado he tenido perros, y actualmente tengo dos gatos. Me encanta la curiosidad y sensibilidad de estos animales, pero debo de decir que los gatos son bastante más maniáticos que lo perros y hay que tener cuidado de no caer “en sus garras”. Si le das espacio para sus caprichos habrá posibilidades que te manipule, ya que tienen esa capacidad.

    Yo suelo discutir con ellos (sobre todo con Yoda, que es re-charlatán, muy pero muy inteligente pero maniático) y cada tanto cuando me doy cuenta de que exagera con sus “rezongos exigentes”… los persigo a ambos por toda la casa retándolos con tono indignado, incluso tirando mis chancletas (o sandalias, no sé cómo le dicen en tu país) cerca de ellos, más que nada para asustarlos ya que en realidad ni los toco 😛

    Con esto (que es casi un juego) lo que les comunico es que me cansé y que no quiero más exigencias de su parte. Treinta segundos después de tanta histeria colectiva gatuna, todo es una absoluta tranquilidad y lo que parecía una emergencia felina, terminó en espuma… jajaja.

    No creo que puedas hacer esto de un día para el otro si siempre conscientes a tu gato, pero puedes intentar ir subiendo el tono cada tanto, o “chistarle” fuerte, decir “no” con firmeza y señalarlo cuando algo no te gusta, porque sinó ni siquiera te dejará trabajar (agradece que puedas llevarlo allí).
    Saludos!.

    Responder

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